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¿Son imprescindibles los cubrezapatillas de ciclismo en invierno?

¿Son imprescindibles los cubrezapatillas de ciclismo en invierno?

Llegó el invierno. Se nos acabó lo bueno, el calor se fue, los días son más cortos y toca hacer carambolas para poder salir a entrenar y seguir disfrutando de nuestras salidas en bicicleta. Ya sea que pedalees sobre bicicletas de carretera buscando ritmo en el asfalto o que prefieras escaparte por senderos con tu bicicleta de montaña, lo cierto es que el frío afecta a todos por igual.

Así que, si queremos seguir a tope con este deporte que tantas alegrías nos da, nos va a tocar salir con frío… y probablemente más de un día llegaremos pasados por agua a casa. Pero no todo está perdido: si somos previsores y tomamos cartas en el asunto, evitaremos sorpresas desagradables y podremos seguir disfrutando sobre dos ruedas, sin importar la temperatura.

Hoy quiero hablarte de uno de los recursos más sencillos, económicos y efectivos para combatir el frío desde los pies en cualquier tipo de ruta, tanto en carretera como en montaña: los cubrezapatillas.

Qué son y para qué sirven

El nombre de cubrezapatillas (o cubrebotas) no engaña a nadie. Son un complemento que sirve para cubrir nuestras zapatillas tanto de carretera como de MTB a modo de calcetín exterior. ¿Con qué fin necesitamos cubrir nuestro calzado de ciclismo? Pues dependiendo del tejido, del tipo de cubrezapatillas y de los colores, conseguiremos propiedades distintas como mantener el calor, evitar que entre agua en el pie, ser más visibles por los coches y otros ciclistas o ganar un puntito de aerodinámica. 

Tipos de cubrezapatillas para ciclismo

No todos los cubrezapatillas para ciclismo son iguales. Además de tener claro si vamos a usarlos para carretera o mountain bike, se diferencian en función del tipo de tejido del que están hechos y del tipo de protección que aportan.

Cubrezapatillas de puntera

Son los que solo cubren la puntera de nuestra zapatilla o bota. Su objetivo es mantener caliente la parte que más sufre el frío de nuestros pies: los dedos. Es recomendable es que tengan cubierta térmica de neopreno para contrarrestar el frío. Tienen un agujero en la planta para la cala, que se aprovechará para que haga también de sujeción. Si queremos utilizarlos para ciclismo de montaña habrá que mirar modelos específicos que tengan hueco para los tacos de nuestras botas, ya que si no los reventaremos a poco que nos toque poner pie a tierra y caminar por el monte.

Calcetines

Probablemente es la opción menos recomendable de todas por su poca durabilidad, pero sí la más económica. Simplemente, este tipo de cubrezapatillas es un calcetín que se coloca encima del calzado y nos cubre por encima del tobillo. Sirve para proteger nuestro calzado del posible desgaste, polvo o barro.

Cubrezapatillas de licra o látex

Son finos y elásticos, estéticamente quedan bastante bien y se utilizan en las contrarrelojes por un tema aerodinámico. Nos pueden servir de cortavientos y también para proteger las zapatillas y alargar su vida útil al no tener que estar limpiándolas después de cada salida en bicicleta que hagamos en invierno. No hay que olvidar que, aunque no nos llueva, en invierno es muy probable que regresemos de una salida en bici con las zapatillas salpicadas.

Cubrebotas térmicos

Su función es quitarnos el frío. Normalmente son de neopreno. Es un tejido que este tejido mantiene muy bien el calor y protege de la lluvia, aunque tiene el inconveniente de ser poco transpirable. En los cubrezapatillas de neopreno con cierre de cremallera deberemos fijarnos que sean termosellados.

Cubrezapatillas impermeables

Son ideales para zonas lluviosas, y es que pocas cosas hay más desagradables que hacer una salida con los pies empapados. Si a la lluvia le añadimos el frío podemos conseguir que nuestro entrenamiento o salida se convierta en una verdadera pesadilla. Dependiendo de la marca y la gama, hay fabricantes que utilizan con tejidos propios impermeables o cortavientos. Otros utilizan Gore Tex o neopreno combinado con un tejido superficial impermeable. Dentro de cada tipología de cubrezapatillas siempre hay gamas en función de los diseños y los materiales con los que estén hechos. Por ejemplo, hay modelos que refuerzan los talones y las punteras con kevlar para darle resistencia. Otros, para conservar el calor y la impermeabilidad, en vez de neopreno utilizan forro polar de Gore Tex. Incluso hay cubrezapatillas con LED que te dan hasta 240 horas de luz.

El tallaje de cada cubrezapatillas depende del fabricante. Los hay que tallan por número como en el calzado, y los hay que tallan por tamaño (S, M, L, XL; pequeño, grande...). Estos últimos seguramente nos faciliten una tabla en la que determinen el rango que abarca cada talla (Ej: M:39-42; L:43-45…). En cualquiera de ambos casos nuestro número siempre será el de nuestra zapatilla, no hay que comprar un número más por el hecho de que se pongan por encima.

Calcetines y Buenas zapatillas

Unos buenos cubrezapatillas impermeables o de neopreno, junto con un buen calcetín de invierno, son una excelente combinación para sacarnos ese frío de los pies. También es muy recomendable que tengan algún elemento reflectante, ya que en esta época del año la luz escasea y cualquier ayuda para favorecer nuestra visibilidad siempre es bienvenida. Para mountain bike la cosa cambia. Y es que, por mi experiencia, la durabilidad de los cubrezapatillas es bastante corta. Aunque existen modelos que dejan hueco para los tacos de nuestra bota, como te toque caminar por el monte acabarás destrozándolos en pocas salidas. Probablemente la mejor opción para ciclismo de montaña sea llevar unos calcetines acordes con esta época del año y unas zapatillas de invierno, a ser posible impermeables. Otra combinación más económica puede ser unos calcetines impermeables, como los Sealskinz, con la zapatilla de MTB que utilizamos para el resto del año. Pero habría que tener en cuenta cómo de justa te queda la zapatilla, ya que estos calcetines son bastante más gruesos que unos normales. En cualquier caso, el invierno no es el mismo en cada lugar. En Asturias, por ejemplo, nos preocupa más el agua. En otros sitios, el frío y en otros el viento. Así que en función de las necesidades de cada uno habrá que escoger la opción con la que más a gusto estemos. Y es que, a día de hoy, hay muchas opciones y combinaciones posibles para luchar contra el invierno y seguir disfrutando de nuestras salidas en bicicleta, que es lo que queremos.

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