¿Quién no recuerda con cariño su primera bicicleta? Aprender a montar en bici es una de esas experiencias que marcan la infancia. Y para muchos padres que aman el ciclismo —ya sea en bicicletas de montaña o en bicicletas de carretera— enseñar a su hijo a pedalear es algo muy especial. Pero... ¿Cómo se enseña a un niño a montar en bicicleta por primera vez? ¿Qué se necesita para que pase del triciclo o los ruedines a rodar con equilibrio sobre dos ruedas?
Los elementos necesarios
Hay tres cosas fundamentales para enseñar a un niño a montar en bicicleta. La primera, por supuesto, es tener una bici adecuada para su edad y tamaño. Como padres, todos queremos lo mejor para nuestros hijos: una bicicleta que sea segura, cómoda, resistente y fácil de manejar… sin que tenga el precio de una bicicleta de carretera tope de gama.
La seguridad debe ser una prioridad. Las caídas forman parte del proceso, así que un buen casco es esencial desde el primer día. También recomendamos usar luces de circulación diurna —especialmente una luz trasera— para que el niño sea más visible, incluso en trayectos cortos o en parques.
Paso 1: preparar la bicicleta
Antes de pedalear, lo más importante es que el niño aprenda a mantener el equilibrio. Por eso, lo primero es quitar los ruedines y también los pedales. Bajar el sillín lo suficiente para que el niño pueda apoyar ambos pies en el suelo le dará confianza y control. Esta técnica se usa también en algunas escuelas de iniciación al MTB con bicicletas de montaña infantiles, porque permite que los más pequeños desarrollen estabilidad sin pensar aún en pedalear.
Paso 2: caminar sobre superficie plana
Muchas bicis para niños no tienen frenos en el manillar, sino que utilizan freno contrapedal. Por eso, antes de montar pedales, conviene que el niño practique empujándose con los pies por una zona plana y segura. Si tiene a los lados algo de césped o tierra blanda, mejor. En ese entorno, podrá equivocarse, caerse, levantarse y seguir probando.
Paso 3: girar y cambiar de dirección
Cuando el niño ya se mueve con soltura y controla el equilibrio, llega la parte más divertida: aprender a girar y cambiar de dirección. A veces esto ocurre de forma natural, otras veces necesita algo de tiempo. Lo importante es no forzar. Una vez domine los giros, es el momento ideal para volver a montar los pedales.
Paso 4: pedalear sin miedo, pero con compañía
Este paso marca un antes y un después. La primera salida en bici debe ser con compañía cercana. Acompañar corriendo al lado del niño, darle un suave empujón y animarle mientras pedalea, hace que se sienta seguro. Y aunque las caídas seguirán llegando, lo importante es que sienta que no está solo. La perseverancia en este momento es clave, y muchas veces es la diferencia entre abandonar o enamorarse del ciclismo desde pequeño.