Rutas ciclistas de montaña: La Marcha MTB de Colmenar Viejo

Los aficionados al mountain bike en particular, y al ciclismo en general, nos encontramos hoy en día con una amplísima oferta de pruebas a lo largo y ancho de toda la península en las que podemos participar.

Ya sean los circuitos provinciales o los opens y campeonatos autonómicos y nacionales, es casi seguro que en un área de unos cientos de kilómetros a la redonda un aficionado al ciclismo pueda tener casi una carrera que disputar cada fin de semana desde las primeras semanas de la primavera a las últimas del otoño.

Pero hubo un tiempo, no hace tanto, en el que los calendarios no eran ni tan numerosos ni estaban tan masificados. Años en que algunas carreras comenzaban una andadura que les ha llevado a pasar la barrera de la década y media. Una de estas carreras es la Marcha MTB de Colmenar Viejo.

MTB

Cruzando el Camino de Santiago de Madrid

Formando parte hoy del Open de Madrid XCM, la Marcha MTB del Club Ciclista Colmenar Viejo nacía con el nuevo siglo, para convertirse en una clásica dentro del calendario del centro de la península.

Durante todos estos años, el recorrido ha permanecido siempre fiel a una serie de puntos representativos del entorno de Colmenar Viejo, cambiando muy poco su trazado rompepiernas que alcanza los 1400 metros de desnivel positivo en algo más de 70 kms.

Zonas como la bajada al Puente de Piedra de La Marmota, la vertiginosa zona de la tapia de El Pardo, el tramo que coincide con el Camino de Santiago de Madrid, y sobre todo, los vadeos del arroyo Tejada, forman parte de los recuerdos de los miles de bikers que han participado en esta prueba desde sus comienzos.

mountain bike

Frío, calor y agua

Puede que 1400 metros de desnivel acumulado no parezcan demasiado desnivel para una prueba de 72 kilómetros. ¡Pero no os confiéis! El terreno es muy rompe piernas, la cota máxima no llega por poco a los 1000 metros, y el punto más bajo, tras la bajada al puente de piedra, son 620 metros. En esos apenas 380 metros de diferencia es donde se acumulan los 1400 metros de desnivel, con lo que el continuo sube-baja se nota en las piernas.

Aunque la mayor dificultad está en la cambiante meteorología propia de esa época del año. Al celebrarse normalmente en la segunda quincena de abril, puede pasar que el calor sea asfixiante, o que por el contrario te cales hasta los huesos y llegues a meta helado de frío.

En mis cuatro participaciones me tocaron dos platos de cada, haciendo bueno el chascarrillo entre los que conocen la prueba de que “si el año pasado llovió, este año nos toca sol”. Aunque yo creo que cuando más divertida es esta marcha, que se puede hacer perfectamente como ruta cualquier domingo con la grupeta, es cuando llueve un poco.

Si esto ocurre, el terreno se vuelve pesado y fangoso, hay tramos en los que hay que hacer un buen esfuerzo para avanzar, y si el Tejada va crecido, las más de siete veces que se vadea se convierten en toda una demostración de habilidad sobre la bicicleta… Si no queremos zambullirnos en él.

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La organización

Pero por encima de todo, si se opta por hacer la marcha o participar en la prueba del Open de Madrid, cualquier biker comprobará que lo mejor de esta marcha es su organización.

Año tras año las críticas son casi unánimes: es todo un ejemplo de buen hacer organizativo. Desde el gran número de voluntarios que te animan y están pendientes de que no cojas ningún desvío equivocado por mucho que llueva, hasta eso que tanto miramos muchas veces los aficionados más populares a las marchas: los avituallamientos.

Gran cantidad de fruta, agua, refrescos, barritas y frutos secos harán que algunos incluso se queden de tertulia en los tres avituallamientos con los que cuenta la prueba.

avituallamiento mtb

Macarrones para todos

En resumen, toda una veterana del calendario central que se ha convertido en un referente gracias al buen hacer, la ilusión y el cariño con los que la organización trata de superar su listón año tras año.

Un recorrido rompepiernas y con tramos duros, pero en el que si mides tus fuerzas a lo largo del recorrido, llegarás a meta sin ningún contratiempo para poder tomarte una buena cervecita acompañando los macarrones que siempre dan al que quiera comerse un plato al terminar, mientras comenta con unos y otros cómo les ha ido la ruta.

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David Batres tiene dos grandes pasiones: el ciclismo y la literatura. Ha traducido al castellano los libros “La Historia del Ciclismo en 80 días” y “Maillots Ciclistas”, publicados por la editorial Libros de Ruta.

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