Contador en el tiempo del escarabajo

 

Alberto Contador

‚Äú¬ŅD√≥nde est√° Nairo? No s√© nada de su preparaci√≥n‚ÄĚ, se le ocurri√≥ preguntar a Nibali durante el Dauphin√© Liber√©, hace unas semanas, como sugiriendo que el colombiano habr√≠a querido eludir con ello los controles de la carrera francesa, el banco de pruebas ideal para el Tour. Y el colombiano respondi√≥ que ‚Äúentrenando en mi casa‚ÄĚ, para despu√©s contraatacar: ‚ÄúHablan de un lugar como Colombia como si se tratara de un pa√≠s perdido en una selva, lejos de todo y de todos. Hace dos a√Īos, tambi√©n sugirieron que soy un hijo de una familia pobre. Mis padres no son ricos, pero no pobres‚ÄĚ, matiz√≥.

D√≠as despu√©s, Nibali, conciliador, zanj√≥ la pol√©mica: “No quise desacreditar a un pa√≠s como ha dicho Quintana. Pregunt√© que d√≥nde estaba entren√°ndose porque no le hab√≠amos vuelto a ver desde Romand√≠a. No quise provocar pol√©mica y no hubo mala intenci√≥n. Todos sab√≠amos qu√© hab√≠amos hecho los dem√°s, pero no sab√≠amos nada de √©l. Quintana es uno de los favoritos, si no el primero para el Tour‚ÄĚ.

No deja de ser sintom√°tico que todo un vigente campe√≥n del Tour como el italiano rompa la calma chicha de las declaraciones previas a la gran carrera poniendo en el foco al √ļnico de sus tres grandes rivales que no ha ganado el Tour, al m√°s joven con diferencia. Ni Contador, ni Froome; Quintana.

Nairo Quintada y Chris Froome

En un Tour capaz de reunir a los mejores en grandes vueltas, en un Tour que, al fin, plantea un abanico de posibilidades amplio y de gran calidad, quiz√° desconocido desde el a√Īo 2000, cuando Armstrong se puso a defender su t√≠tulo ante Ullrich y Pantani, resulta que un menudo colombiano es quien ha secuestrado el alma de los rom√°nticos del ciclismo, de quienes esperan un Tour para la historia, una carrera capaz de romper los cors√©s que la han atenazado en las √ļltimas ediciones: Nibali gan√≥ el a√Īo pasado sin oposici√≥n, con Froome roto por el pav√©s de Arenberg, y Contador fuera de combate tras una ca√≠da de p√°nico bajando Le Grand Ballon; el Sky, el potent√≠simo Sky, tiraniz√≥ la carrera en 2012 y 2013, con Wiggins y Froome; Evans gan√≥ en 2011 para gloria australiana, pero sin dejar mucho en el cat√°logo; y Contador gan√≥ ante Andy Schleck en 2010 un Tour cuyo mayor ruido fue su ataque cuando al luxemburgu√©s se le hab√≠a salido la cadena.

Luego, le quitaron el amarillo por el caso clembuterol, un paréntesis que, justo o no, mancha toda esta historia.

Esa secuencia hace que en el fondo los aficionados esperen algo grande y acorde a lo que dice una previa que ha levantado enormes expectativas. Que, por ejemplo, Quintana aporte la magia necesaria para revitalizar una carrera a menudo demasiado previsible. Hace que esperen al Contador de Verbier 2009, √©se que enterr√≥ definitivamente la carrera deportiva de Lance Armstrong, dejando clavado al americano con un ataque prodigioso; hace, en fin, que se pregunten si el de Pinto, 32 a√Īos ya, el m√°s mayor de los aspirantes, cumplir√° con su objetivo de emular al Pantani de 1998, ganando el Giro y el Tour.

Y, más o menos, todos resumen su expectación en cuatro preguntas, una por aspirante:
¬ŅLograr√° el doblete Alberto Contador; ser√° la gran traca final a una carrera de leyenda del de Pinto?; ¬Ņregresar√° el Chris Froome intratable de 2013?; ¬Ņvolar√° Nairo Quintana en la monta√Īa y ser√° el primer colombiano de amarillo en los Campos El√≠seos?; ¬Ņo ser√° Vincenzo Nibali quien despeje las dudas revalidando su victoria, esta vez ante la rivalidad m√°s fuerte posible?

Alberto Contador

El Tour de Francia 2015 responder√° a todas estas preguntas que avivan el fuego del debate que sostienen millones de aficionados, coincidentes en se√Īalar que los cuatro grandes favoritos marcan un escal√≥n superior al resto, aunque no lo sean todo, y menos en una carrera marcada por todos en el calendario, incluida una decena larga de outsiders, encabezada por los espa√Īoles Joaquim ‚ÄėPurito‚Äô Rodr√≠guez y Alejandro Valverde, la pl√©yade de franceses; Pinot, Peraud, Bardet, Rolland, quiz√° Warren Barguil, y Tejay Van Garderen, el americano que oblig√≥ a Froome a un despliegue colosal para ganar el Dauphin√©‚Ķ

 

Nibali y el factor Teide

Sobre el papel, el p√≥ker de ases llega a la salida de Utrecht en perfecto estado de revista. S√≥lo el defensor del t√≠tulo, Nibali, pierde algo de pie respecto al palmar√©s que han firmado este a√Īo sus rivales, dominadores de las principales carreras. El Tibur√≥n de Mesina presenta s√≥lo una victoria en 2015, la obtenida hace unos d√≠as en el campeonato nacional italiano, pero ya se sabe que eso poco importa en el Tour, y s√≠ una preparaci√≥n que el italiano describe como calcada a la del a√Īo pasado, cuando gan√≥ con enorme superioridad.

Vincenzo Nibali

No deja de llamar la atenci√≥n observar c√≥mo la enorme calidad de sus rivales resta foco al campe√≥n, cuyas espaldas parecen no soportar toda la presi√≥n propia del dorsal n√ļmero 1. Como Armstrong en 2000, cuando el americano deb√≠a enfrentarse por primera vez a Ullrich y Pantani, las apuestas no pagan mucho por su derrota. Es m√°s, le colocan el √ļltimo de los cuatro. Pero como el tejano, Nibali ha medido al mil√≠metro su preparaci√≥n en las alturas del Teide y no ha hecho mayores alardes en las carreras.

Aparece como el que menos cartuchos ha disparado, por lo que se ve en el resumen de la temporada de los cuatro, y tomar√° la salida en plena madurez deportiva, con 30 a√Īos y un historial apabullante en grandes vueltas. Ha ganado las tres y lleva en ellas ocho podios sobre las nueve participaciones realizadas desde 2010.

La preparaci√≥n de Nibali, supervisada por Paolo Slongo, lo coloca en Utrecht con nueve d√≠as menos de competici√≥n que el a√Īo pasado, 36 en total, y con unas caracter√≠sticas que se han revelado tan v√°lidas como las de cualquier favorito, pese a ser quiz√° el menos potente de los cuatro ases en monta√Īa.

B√°sicamente, el de Mesina es un corredor resistente, al que es dif√≠cil ver fallar, capaz de improvisar ataques en los sitios m√°s insospechados. Ha ganado carreras bajando, es bueno contra el reloj y domina un terreno que este a√Īo puede volver a tener mucho peso en la carrera: el pav√©s. El a√Īo pasado destroz√≥ el Tour sobre los adoquines de Arenberg con su compa√Īero en el Astana, Jakob Fuglsang, y seguro que en esta edici√≥n tiene tambi√©n marcada la cuarta etapa, en Cambrai, con otra raci√≥n de Infierno del Norte.

Fuglsang al margen, la escolta de Nibali la forman Lars Boom (ganador en Arenberg 2014), Andriy Grivko, Dmitriy Gruzdev, Michele Scarponi, Rein Taaraamae, Lieuwe Westra y Tanel Kangert. Atenci√≥n a este √ļltimo, un joven estonio que viene de hacer un gran Giro de Italia ayudando en monta√Īa a Fabio Aru y Mikel Landa y, a la vez, firmando la 13¬™ plaza en la General.

Chris Froome

El acelerador de Froome

Visto el campe√≥n de 2014, vayamos con Chris Froome, arrollador en 2013 pero discontinuo desde entonces por las lesiones y las ca√≠das, que le han alejado de aquel nivel. En su √ļltima grande, la Vuelta de 2014, fue claramente superado por Alberto Contador, pero existen indicios de que ha afinado desde entonces.

Este a√Īo gan√≥ la Vuelta Andaluc√≠a, por delante del de Pinto, y hace unas semanas se llev√≥ con brillantez el Dauphin√©. Su preparaci√≥n, tambi√©n centrada en la altitud del Teide, acumula apenas 27 d√≠as de competici√≥n, el menor n√ļmero entre los favoritos, un factor que puede jugar a su favor en la extrema dureza de la √ļltima semana, donde sus aceleraciones a menudo dinamitan las subidas. Muchos le ven como el gran favorito, aunque otros le bajan a un segundo nivel por el escaso kilometraje contra reloj y la facilidad que han encontrado √ļltimamente sus rivales para cogerle rueda tras sus caracter√≠sticos demarraje tirando de molinillo.

Lo que sí está fuera de toda duda es su equipo, el potentísimo Sky, que le ha rodeado de ocho corredores de calidad excepcional: Richie Porte, Geraint Thomas, Peter Kennaugh, Ian Stannard, Luke Rowe, Nicolas Roche, Leopold Konig y Wout Poels.

Nairo Quintana

Los guardianes de la épica

Frente al poder de los dos √ļltimos ganadores, que ya de por s√≠ garantizar√≠an un interesante Tour de Francia por el choque de estilos, aparecen Contador y Quintana como guardianes de la √©pica, despertando un inter√©s inusitado por ver c√≥mo se juegan el amarillo en un intercambio de golpes para la leyenda en el Tourmalet o en Alpe d‚ÄôHuez.

El espa√Īol, con un palmar√©s ya claramente equiparable al de los m√°s grandes ‚Äďdos Tours, dos Giros y tres Vueltas, descontada ya la sanci√≥n-, busca una demostraci√≥n para la historia que le permita una retirada apote√≥sica.

Es Contador quien cerr√≥ la √©poca pasada derrotando a Evans en 2007, y a Armstrong en 2009; quien pudo con Ricc√≥ en su propia salsa del Giro, quien ha seguido ganando en tiempos del Sky, quien se mantiene como hombre a batir en esta nueva √©poca en la que otra generaci√≥n pide paso. En ese contexto, el esperado duelo con Quintana, siete a√Īos m√°s joven, tendr√≠a un simbolismo evidente.

Nairo Quintana

La ca√≠da y posterior abandono del colombiano en la Vuelta del a√Īo pasado, vestido de l√≠der, priv√≥ a los aficionados de un mano a mano que ahora esperan ansiosos. Pero algo de ello se ha visto este a√Īo: Quintana venci√≥ a Contador en la Tirreno Adri√°tico con el memorable ataque bajo la nieve en el Terminillo, mostrando un potencial en monta√Īa que remite a otras √©pocas; y Contador le devolvi√≥ la moneda en la Ruta del Sur, con un aceler√≥n al m√°ximo de riesgo bajando el peligroso Port de Bal√©s.

Dijo entonces Nairo, que reaparec√≠a tras dos meses en Colombia y resisti√≥ sentado hasta seis ataques subiendo de su rival, que no pod√≠a jug√°rsela tanto en el descenso. √Čsa ser√° una cuenta pendiente y, a la vez, otra inc√≥gnita a despejar en este Tour, donde los descensos van a ser muy importantes.

El motor de motivación de Contador

Alberto Contador no gana en Francia desde 2009, descontada la descalificaci√≥n de 2010 que condicion√≥ lo que vino despu√©s. Su discreto cuarto puesto en 2013 y el abandono por ca√≠da del a√Īo pasado ejercen de motor de motivaci√≥n en el de Pinto, como demuestra el ambicioso plan de buscar el doblete, un √≥rdago en toda regla.

Ganó el Giro sin vencer en ninguna etapa, pero lo hizo dejando varias exhibiciones en solitario (Mortirolo, Verbania…) y un desfallecimiento en el Finestre que sólo pudo superar a golpe de experiencia y, por qué no decirlo, gracias al caos táctico del Astana, indeciso a la hora de jugar abiertamente la carta de Mikel Landa. Quizá demasiadas energías gastadas, pero he ahí la dificultad del reto. Con el plus del Giro de Italia, llega a Utrecht con 44 días de competición, el que más entre los favoritos.

Alberto Contador

Tras lucir el rosa en Milán, Contador ha llevado una preparación medida, con descanso y entrenamiento en altura, y ha demostrado mantener después la chispa con su victoria en la Ruta del Sur. Por experiencia, algo tan importante en el Tour, está por encima de sus rivales. Y por ambición y motivación, tampoco pierde, porque se ha citado con la historia.

Su equipo, el Tinkoff-Saxo, se presenta con una estrella tan rutilante como Peter Sagan, y le da un gran escolta en monta√Īa, con el polaco Rafal Majka, futuro jefe de filas si no se tuerce. Si a ellos a√Īadimos nombres de muchos quilates como Roman Kreuziger, Michael Rogers, Ivan Basso, Daniele Bennati, Michael Valgren y Matteo Tosatto, parece que el Tinkoff llega en condiciones de no repetir su gatillazo del Giro, donde Contador tuvo que responder en primera persona a todos los ataques del Astana.

El √ļltimo en llegar a la s√ļper √©lite

Y queda Nairo Quintana, que dispone de 56 puertos de monta√Īa, siete de ellos de categor√≠a especial, para llevar hasta Colombia el primer maillot amarillo en la historia ciclista del pa√≠s cafetero.

Hace un a√Īo, tras su brillante victoria en el Giro de Italia, Movistar decidi√≥ que todav√≠a no hab√≠a llegado su momento de afrontar el Tour como jefe de filas. Eusebio Unz√ļe cre√≥ debate con una decisi√≥n f√°cilmente refutable a partir de las excepcionales prestaciones del colombiano de Tunja en el Tour de 2013, cuando debut√≥ subiendo al podio como segundo en la general, y con los maillots de la monta√Īa y del mejor joven.

El abandono en la Vuelta 2014 y su no participaci√≥n en el Giro de este a√Īo han ido aplazando lo que el mundo ciclista espera ansioso: comprobar si Quintana gana a los grandes aplicando sus excepcionales caracter√≠sticas como escalador, con ese estilo impasible que le hace subir sentado sin aparente dificultad, como Lucho Herrera pero sin tanto cabeceo, y una inteligencia fuera de lo com√ļn a su edad, que le hace saber cu√°ndo su ataque puede hacer m√°s da√Īo.

Chris Froome

El futuro parece suyo, pero a√ļn no se sabe qu√© trozo del presente le pertenece. Es precoz y muy ambicioso, sus declaraciones evitan la falsa modestia y habla a las claras de sus aspiraciones, aunque sea el √ļltimo en llegar a la s√ļper √©lite. A diferencia de los dem√°s, prefiere el calor de los suyos para entrenar, en su pueblo, a 2.800 metros de altitud, rodeado de un ecosistema emocional y orogr√°fico ideal para escaladores naturales, como √©l.

En esa faceta todos le temen. Y saben de su inteligencia a la hora de esperar su momento. As√≠ fue c√≥mo asest√≥ su golpe maestro en los Dolomitas para ganar el Giro 2014, as√≠ hizo cuando rompi√≥ a Froome en la subida a Semnoz, Tour de 2013. Un depredador con rostro inocente que llega a la gran cita con 36 d√≠as de carreras y un equipo muy bien seleccionado, con un segundo l√≠der como Alejandro Valverde, actual n√ļmero 1 UCI, y su compatriota Winner Anacona, una petici√≥n suya a los directores para sentirse m√°s seguro en las antesalas de las batallas monta√Īosas. Imanol Erviti, Jonathan Castroviejo, Gorka Izagirre, Jos√© Herrada, Adriano Malori y Alex Dowsett, rec√≥rdman de la Hora hasta que lleg√≥ Wiggins y pulveriz√≥ su registro, completan un equipo a la altura de los mejores.

El otro gran espaldarazo a la candidatura del colombiano llega con el recorrido. Pese a la suspensi√≥n de la subida al Galibier, a causa de un deslizamiento de tierras que bloque√≥ la carretera en la zona del t√ļnel de Chambon, y que las autoridades del Departamento de Is√®re no han podido resolver a tiempo obligando a la organizaci√≥n a incluir un segundo ascenso a la Croix de Fer, el Tour 2015 presenta mucho terreno para un escalador como Quintana, siempre y cuando salga indemne de la peligros√≠sima primera semana.

Richie Porte , Christopher Froome and Alberto Contador

Deber√° empezar limitando da√Īos en la contra reloj inaugural de 14 kil√≥metros en Utrecht, donde tomar√° la salida dos horas antes que los dem√°s favoritos y, por tanto, sin referencias. Y despu√©s salvar la temida etapa de los adoquines en Cambrai (4¬™), adem√°s de los finales tipo cl√°sica en el Muro de Huy, final de la Flecha Valona, la etapa de Le Havre, o el Muro de Breta√Īa, ideales dicho sea de paso, para que Purito Rodr√≠guez se sume al elenco de favoritos.

Despu√©s, tras la jornada de descanso que sucede a la crono por equipos de Plumelec (12 de julio), empieza el ‚Äėotro Tour‚Äô, el que en realidad mete a Nairo entre los grandes favoritos. Lo hace con el final, bell√≠simo en paisajes, en la Pierre de Saint Martin, una especie de prolongaci√≥n del col de Soudet que har√° la primera gran selecci√≥n.

La etapa a√Īade a la dureza el amplio margen a sorpresas propio del d√≠a despu√©s de la jornada de descanso.¬†Y no hay que olvidar que ser√° 14 de julio, fiesta nacional francesa, d√≠a marcado por Thibaut Pinot, Jean Cristophe Peraud y Romain Bardet, entre otros miembros del escuadr√≥n galo.

Tras el primer gran final en alto, el bloque pirenaico depara la interesantísima etapa del Toumalet, que se sube por el lado clásico de Sainte Marie de Campan, y se corona a 37 kilómetros de la meta de Cauterets, un puerto muy llevadero. El final de etapa invita a atacar de lejos y aprovechar el rapidísimo descenso del Tourmalet, justo por la vertiente donde Induráin dinamitó el Tour de 1991.

Después, en la siguiente etapa espera Plateau de Beille, un clásico final de categoría especial que viene aderezado con dos puertos previos de primera categoría, La Core y Lers.
Completados los Pirineos, no será nada sencilla la transición hasta los Alpes, puesto que la organización ha metido entre medias el Macizo Central, repescando el final en Mende, un segunda categoría corto y duro que en los 90 saltó a la fama por ver defenderse a Induráin de un gran ataque de la ONCE.

Ese terreno, tan difícil de controlar por los equipos, se repetirá en Gap, antes de la segunda jornada de descanso. El aperitivo alpino tendrá colocado estratégicamente el col de Manse, a 12 kilómetros de la meta, con un descenso que invitará a marcar diferencias.

Y despu√©s, la traca final, con cuatro d√≠as en los Alpes: el primero.es un gui√Īo a la historia de Tour, con final en Pra Loup, el puerto que hundi√≥ al gran Eddy Merckx, previo paso por el col d‚ÄôAllos, que con la ausencia del Galibier pasa a otorgar el premio Henry Desgrange por ser la cima m√°s alta de esta edici√≥n (2.250 metros); al d√≠a siguiente, esperan 186 ki√≥metros y siete puertos en el trayecto hasta Saint Jean de Maurienne, con el dur√≠simo Glandon a 39 kil√≥metros de meta. La etapa encierra una trampa, pues el vertiginoso descenso se rompe con una subida corta y muy dura al Lacets de Montvernier, un segunda categor√≠a que puede deparar sorpresas.

Pero la verdadera dureza llegar√° en la antepen√ļltima y pen√ļltima etapa, con dos recorridos para escaladores puros, el ‚Äėterritorio Nairo‚Äô. La primera ser√° explosiva, de s√≥lo 136 kil√≥metros, pero con las ascensiones a Chaussy, nada m√°s salir, y una nueva subida al Glandon para enlazar mas arriba con el Col de la Croix de Fer. El Col de Mollard (2¬™ categor√≠a) y el final en La Toussuire (1¬™), rematar√°n las diferencias que se produzcan.

Por si fuera poco el colofón lo pondrá Alpe d’Huez, el final que muchos esperan sea el escenario de una batalla final inolvidable. La dureza de la estación alpina mitiga los efectos de la supresión del Galibier, sustituido por la vertiente más llevadera de la Croix de Fer. Será el recorrido que acabe de coronar al campeón, un día antes de los Campos Elíseos.

La √ļltima semana, sin tregua, propia del Giro de Italia, decidir√° el ganador. Su dureza podr√≠a jugar en contra de Contador, por el esfuerzo ya acumulado, y ser la gran baza de sus rivales, m√°s frescos sobre el papel. Todos ellos han medido la preparaci√≥n con una planificaci√≥n de temporada menos ambiciosa y la han dirigido a rendir precisamente ah√≠.

Pero el Tour, por fortuna, no es s√≥lo matem√°ticas, aunque en los √ļltimos a√Īos as√≠ lo haya parecido. Y el menos matem√°tico de todos, Contador aparte, es Quintana. En cierto modo, el futuro es suyo, pero tambi√©n el presente, como cabeza de una nueva generaci√≥n de colombianos que remite a los 80, cuando Lucho Herrera, Fabio Parra, Pacho Rodr√≠guez‚Ķ

Precoz y ambicioso, Nairo lidera una generación que en el Tour se va a presentar con otros nombres de gran nivel, como Rigoberto Urán, Julián Arredondo, Jarlinson Pantano o Winner Anacona, el escudero del líder del Movistar.

Parece tiempo de escarabajos, y el m√°s grande es un muchacho de 25 a√Īos de Tunja, que sub√≠a y bajaba en bicicleta hacia el colegio Alejandro de Humboldt por un puerto descomunal de 16 kil√≥metros, d√≠a s√≠ y d√≠a tambi√©n. Ese chico, hijo de campesinos, iniciado en el ciclismo en la Escuela Santiago de Tunja, es Nairo Alexander Quintana Rojas.

Y Contador se ha empe√Īado en invadir su √©poca, en seguir siendo el mejor en tiempo de ‚ÄėNaironman‚Äô, como dicen en Colombia al gran escarabajo.¬†No digan que no es apasionante.

Comp√°rtelo

Jaime Fresno es periodista deportivo, con especial pasión por el ciclismo. Trabaja tanto en prensa escrita como en radio.

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